Los primeros tres minutos de tu webinar son decisivos.
En ese breve instante, tu audiencia decide si se queda… o se va.
Si confía… o duda.
Si le interesa lo que sigue… o abre otra pestaña.
La buena noticia es que captar atención no es cuestión de carisma, energía o “ser un showman”.
Es cuestión de estructura.
Hoy quiero mostrarte cómo diseñar una apertura que enganche, conecte y prepare a tu audiencia para quedarse contigo hasta el final.
Vamos al grano.
1. Comienza con claridad, no con ego
Muchas personas inician el webinar así:
- “Hola, soy…”
- “Les cuento un poco sobre mí…”
- “Mi trayectoria es…”
Y ahí mismo la audiencia se desconecta.
¿Por qué?
Porque al inicio nadie está interesado en ti.
Están interesados en lo que ese webinar puede hacer por ellos.
Por eso, tu apertura debe responder una sola pregunta:
👉 “¿Por qué debería prestarte mi atención ahora?”
Comienza declarando la promesa central del webinar:
qué van a aprender, por qué importa y qué problema resuelve.
Ejemplo:
“Hoy vas a descubrir por qué enseñar demasiado en un webinar mata tus ventas y qué hacer en su lugar para que incluso una audiencia pequeña compre.”
Eso engancha. Y rápido.
2. Haz que la gente se vea a sí misma en tu mensaje
Tu apertura debe lograr que la audiencia piense:
“Este soy yo.”
La conexión ocurre cuando describes su realidad con más precisión de la que ellos mismos podrían usar.
Puedes hacerlo con frases como:
- “Si alguna vez has sentido que das muchísimo valor… pero al final no compran…”
- “Si tus webinars se ven bien, pero no convierten…”
- “Si te has preguntado por qué tu audiencia se va antes del cierre…”
Esto crea identificación inmediata.
La gente no se queda por tu contenido.
Se queda porque sienten que los entiendes.
3. Declara el enemigo (el verdadero, no el obvio)
Para que exista interés, debe existir tensión.
No hablo de dramatizar ni manipular, sino de revelar el problema real que los ha mantenido estancados.
Ejemplo:
- El enemigo NO es “falta de carisma”.
- El enemigo NO es “poca audiencia”.
- El enemigo NO es “mala tecnología”.
El enemigo real es:
👉 Falta de estructura.
Cuando aclaras esto temprano en la apertura, destruyes creencias limitantes y abres espacio para tu solución.
4. Recién después… te presentas (y en 60–90 segundos)
Tu presentación debe ser breve, humana y estratégica.
Sin currículum.
Sin lista de logros.
Sin ego.
Una fórmula simple:
- Yo era como tú.
- Cometí los mismos errores.
- Descubrí algo que lo cambió todo.
- Eso es lo que te quiero enseñar hoy.
Esto crea cercanía, credibilidad y confianza sin alardear.
5. Crea expectativa sobre lo que viene (y sobre lo que recibirán al final)
Antes de entrar en contenido, establece lo que van a aprender y por qué les conviene quedarse.
Ejemplo:
“Hoy te voy a mostrar los tres elementos que convierten un webinar normal en uno que vende. Y al final te daré un recurso que te va a ayudar a implementarlo incluso si estás empezando.”
Esto genera permanencia.
La gente quiere saber que lo mejor está por venir.
6. Cierra la apertura con un pequeño compromiso
Antes de entrar al contenido, invita a tu audiencia a dar un micro-paso:
- “Escribe en el chat de dónde te conectas.”
- “Dime si alguna vez te ha pasado.”
- “Coloca un ‘sí’ si estás listo para comenzar.”
Esto hace dos cosas:
✔ activa a la audiencia
✔ genera pequeños “sí” que predisponen a decir sí más tarde
La apertura no es solo para enganchar.
También es el inicio de la relación psicológica que hará que tu oferta se sienta natural y bienvenida.
La apertura perfecta: breve, clara y con propósito
Una buena apertura no toma más de 3–4 minutos.
El objetivo no es entretener.
No es demostrar conocimiento.
No es presumir resultados.
El objetivo es uno:
👉 Ganar atención con claridad y mantenerla con conexión.
Cuando tu apertura está bien diseñada:
- la audiencia se queda
- participa
- confía
- y llega contigo al momento de la oferta
Y ahí es donde comienza la magia de los webinars que venden.



